Todo cesó. Dejé de sufrir, de pelear por aire, de pelear con mi corazón acelerado. Todo cesó. Se apagó, Off. Y dos eternidades después se me concedió volver. Volví porque una voz me gritaba, asustada: Tranquilo Joelito, tranquilo, abre los ojos…
Un mar en calma, pero tenso. El lunes llega como una ola gris inmensa, rompiendo en pedazos mi frágil barco. Me hundo otra vez, rodeado de agua salada fría y punzante. No muero, ni siquiera eso puedo hacer. Repito el cuento desde el inicio: un mar… un mar en calma pero tenso.
© 2026 Hojas Sueltas — Funciona gracias a WordPress
Tema realizado por Anders Noren — Ir arriba ↑