Todo cesó. Dejé de sufrir, de pelear por aire, de pelear con mi corazón acelerado. Todo cesó. Se apagó, Off. Y dos eternidades después se me concedió volver. Volví porque una voz me gritaba, asustada: Tranquilo Joelito, tranquilo, abre los ojos…
© 2026 Hojas Sueltas — Funciona gracias a WordPress
Tema realizado por Anders Noren — Ir arriba ↑