Una nostalgia rara visita mi habitación. Llega temprano, se sienta conmigo, me habla de sonrisas y de piel blanca. Pero cuando despierto, ya se ha marchado, llevándose los te quiero y dejándome sólo un te quise
Un hombre, una cadena, una bodega que tiembla. El aire arde y la pregunta persiste: ¿soltar es huir o incendiar la puerta para siempre?
© 2026 Hojas Sueltas — Funciona gracias a WordPress
Tema realizado por Anders Noren — Ir arriba ↑