En mi bar, donde el humo es más real que las palabras, descubrí la farsa de dos gnomos que alguna vez creí gigantes. Hoy solo son ruido repetido, un carrusel oxidado girando en su propia envidia. El bar seguirá siendo mío cuando sus ecos se apaguen.
Un bar oscuro, gastado y lleno de humo. Un refugio donde el dolor se sirve en vasos de cristal y la música nunca cambia. Aquí se regresa cuando la esperanza se oxida y el abandono se convierte en compañía.
Puer Aeternus V2 Entro al bar. La penumbra es densa y mi corazón trémulo me guía hacia la pálida luz de la barra. Ahí, el omnipresente cantinero me observa con una mueca grotesca que apenas sugiere una sonrisa. «Te ves… Seguir leyendo →