Una nostalgia rara visita mi habitación. Llega temprano, se sienta conmigo, me habla de sonrisas y de piel blanca. Pero cuando despierto, ya se ha marchado, llevándose los te quiero y dejándome sólo un te quise
Manifiesto Si no me hace sentir, no vale la pena. No busco lo tibio, ni lo correcto, ni lo suficiente. Busco lo que me atraviesa, lo que me arranca un suspiro, lo que me obliga a cerrar los ojos y… Seguir leyendo →
Todo cesó. Dejé de sufrir, de pelear por aire, de pelear con mi corazón acelerado. Todo cesó. Se apagó, Off. Y dos eternidades después se me concedió volver. Volví porque una voz me gritaba, asustada: Tranquilo Joelito, tranquilo, abre los ojos…
Un mar en calma, pero tenso. El lunes llega como una ola gris inmensa, rompiendo en pedazos mi frágil barco. Me hundo otra vez, rodeado de agua salada fría y punzante. No muero, ni siquiera eso puedo hacer. Repito el cuento desde el inicio: un mar… un mar en calma pero tenso.
Un hombre, una cadena, una bodega que tiembla. El aire arde y la pregunta persiste: ¿soltar es huir o incendiar la puerta para siempre?
© 2026 Hojas Sueltas — Funciona gracias a WordPress
Tema realizado por Anders Noren — Ir arriba ↑